Un nuevo "Amanecer"

Un nuevo "Amanecer"
Foto: Cortesía Ballet Ecuatoriano de Cámara.

sábado, 22 de mayo de 2010

María Dolores Tacuri: La gracia y la armonía de su personalidad danzante.

Se diría que todo estaba escrito, o más bien lo había imaginado, en los cuentos de hadas que sus padres le contaban. María Dolores Tacuri, creció en un mundo lleno de fantasías, sueños y príncipes azules.


Como toda niña imaginaba ser la protagonista de cada una de esas historias que escuchaba, sin saber que aquellos suspiros llenos de ilusiones se deslizarían sobre la gracia y la armonía de su personalidad danzante.


A los 11 años, guiada por su hermana, quien parecía ser su hada madrina, “Lolita”, como le conocen, entró al Conservatorio Nacional José María Rodríguez en Cuenca. Para entonces, aquellas prácticas de ballet solo eran un juego más. Al paso de los años, sus pequeños pies, fueron calzando en las zapatillas rosa, con las que toda exitosa bailarina empieza.


A su corta edad, las oportunidades siguieron llegando. Lolita continuaba desplegándose sobre una invisible alfombra de ensueño. Mientras más edad y experiencia adquiría, Lolita empezaba a vivir la danza con el alma, conjugando su pasión con su experiencia. Se había dado cuenta que, a sus 19 años, ya era hora de definir prioridades.


Aunque sus estudios siempre estuvieron a la par de la danza, a los 18 años, a penas terminó el colegio, decidió viajar para estudiar en el Ballet Nacional de Cuba.


Su figura y sus movimientos tornaron los teatros repletos de gente. El público pudo percibir el suspiro, el aire y el vuelo que Lolita estaba empezando a encumbrar. Ahora ya no solo como una niña sino como una mujer con mucha profesionalidad. “Saltarse etapas de su vida” fue una de las condiciones necesarias para conquistar su sueño.


A su regreso le esperaba su familia, que siempre le apoyó, y algo que dejó pendiente: sus estudios universitarios. Para el 2004 regresó a Cuenca e inició su primer año de Ingeniería en Sistemas. Sin embargo, se dio cuenta que se trataba de una carrera que no era parte de ella, “que era postiza” y tomó la decisión de continuar con la perfecta armonía que sentía al ser bailarina.


Su retorno fue como un suspiro. Lolita, oyendo los gemidos del viento que trajo al mundo la historia de amor eterna más hermosa y a su vez, la más sufrida, interpretó un personaje que le dio el impulso para ser quien es. Tuvo el privilegio revivir a Julieta y de enamorar a Romeo.


Combinar las fantasías de su infancia con las letras, versos, historias, dramas y tragedias, son su inspiración. De esa manera puede darle más realismo a su interpretación. Así es Lolita, trabajadora, responsable, organizada, creativa, alegre, humana, una bailarina joven que, está despertando de encantadores sueños, porque ahora, son fascinantes sus realidades. Los cuentos describen su historia, descubren su talento y figuraran su felicidad.



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