Un nuevo "Amanecer"

Un nuevo "Amanecer"
Foto: Cortesía Ballet Ecuatoriano de Cámara.

martes, 25 de mayo de 2010

El retorno de la esperanza



Por Karla Ayora

El vibrante sonido del charango y la quena de caña latinoamericana se escuchó en todo el escenario y un destello de luz iluminó un rincón del teatro para manifestar la salida de los bailarines, quienes formaban una hilera blanca y roja para representar a todas las vidas que se apagaron después del exilio chileno.

Con movimientos sincronizados, los 20 bailarines se integraron en parejas y como las montañas andinas formaron pirámides que rotaban de un lado a otro, mientras que los espectadores miraban anonadados los movimientos apasionantes de los danzantes.

“La guitarra tiene sentido y razón”, “ni toda la entierra entera” son algunas frases de las canciones de “Vuelvo”, una obra que ha danzado durante tres años por Latinoamérica y es dirigida por los maestros chilenos Jaime Jory y Georgina Araneda.

Es una obra que representa a los pueblos indígenas chilenos, dice Camilo Coello mientras se coloca una cinta alrededor de la frente con bordados de figuras andinas; él se siente identificado con la obra porque le gusta el ballet folklórico, y además lleva una vida espiritual que le permite transformarse fácilmente en los personajes de la danza.

Cuando salta al escenario, Camilo da pasos alargados y se mezcla entre los vestidos de colores de las bailarinas, cada movimiento es perfectamente interpretado, tanto, que hasta la mirada de todas las danzantes se conjuga con la música y transmite al público la tristeza de las mujeres que se quedaron viudas después del exilio.

María José Flores, baletista y maestra de danza, interpreta varios personajes en los distintos cuadros de la obra, pero el que más le apasiona es “El cuarteto” porque le recuerda a la nostalgia que tiene por su tierra, Guayaquil, al igual que las mujeres chilenas por su país.

Pero no todas fueron escenas de melancolía. El danzante, Luis Cornejo, representa el cuadro del homenaje al cantante Víctor Jara, para él es un privilegio interpretar a los artistas que asumieron el compromiso por el cambio y la transformación de la sociedad.

La fuerza del final de la obra estuvo presente en los elementos; la ropa de seda de los bailarines brillaba junto a los faros de luces del escenario y con pasos estratégicos lograron formar la estrella de la bandera chilena, acto que cerró la danza junto a los alaridos del público.


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